Una instrucción en ...
 
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Una instrucción en muchos sentidos (continuación)

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Ditanni
(@ditanni)
Miembro Aprendiz
Registrado: hace 2 años
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Topic starter  

OFFROL: El siguiente tema es una continuación del tema Una instrucción en muchos sentidos


Entre el Fuerte Cúster y el Bosque Casla, exactamente al sur de las Montañas de Aldarith, existía la escondida morada del ex-lykon Sivious, oculta del mapa de Vossed y de cualquier atrevido viajero.

Ditanni, subida en la parte trasera de la moto inteligente de su maestro, sentía alivio cuanto más se alejaban de aquellos peligrosos seres.

Pero al mismo tiempo deseaba poder bajarse de ese rápido vehículo, pues tras poco más de una hora de haber atravesado el Paso del Fuerte, se habían adentrado en un camino entre las montañas que tenía muchas curvas, y eso ya estaba empezando a marearla.

Hasta que por fin pudo vislumbrar una grande mansión muy bien cercada. Aquella vivienda tenía una arquitectura muy poética, como sacada de otros tiempos. La fachada pertenecía a otros siglos lúgubres que con la oscuridad de la noche hacía parecer un lugar prohibido por espíritus, pero aun así parecía haber envejecido bien el paso del tiempo. De hecho, luces encendidas tras las ventanas invitaban a pensar que ya habría alguien ocupando las estancias, seguramente un mayordomo y sus sirvientes.

Y antes de soltar una exclamación de fascinación, el asombroso paisaje ante los ojos de la soldado desapareció. La moto se había adentrado en un túnel que más parecía ser una profunda caverna creada de forma natural.

Y tras un breve recorrido bajo tierra iluminados por los potentes faros del vehículo volador, Sivious detuvo completamente la moto en lo que parecía ser un grande garage.

Al bajarse de la moto le entró un pequeño mareo y se llevó una mano a la cabeza para tratar de calmarse. Posiblemente el largo trayecto y la arriesgada aventura a la salida de la ciudad habían sacudido un poco sus órganos.

No importa qué tan fuerte te hagas, siempre habrá alguien que busque superarte, por eso nunca debes detenerte.


   
Ainstain reaccionó
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Sivious
(@lord-sivious)
Miembro Reclutado
Registrado: hace 2 años
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El último rugido de la moto cesó ante la Villa Vidonius, lugar de descanso que obtuve tras mi salida de la AMC. Era una construcción imponente, alta, y muchos la tildarían de “oscura” o “tenebrosa”. Yo sólo la consideraba mi hogar. Amoldado a mi gusto, y ubicado en una zona oculta de visitas inapropiadas. 
 
Cuando, después de dejar que Ditanni lo hiciera, me bajé de la moto, me quedé allí por largos segundos. Con una mano en el manillar, y la otra en el asiento, la cabeza gacha, y mi mente fuera de ese lugar... Él no era mi sirviente, era mi amigo... Y quien quiera que hiciera todo esto, lo iba a pagar primero con sufrimiento, y luego con su vida. 
 
Al dirigirnos la joven soldado y yo a la casa, la moto se guardó en el garaje donde siempre lo hacía para conectarse a la red de carga.
 
Con un gesto de mi mano ofrezco asiento en el sofá a Ditanni mientras yo sigo caminando hacia el minibar del salón. 
¿Bebes whisky, señorita? ¿Ron?— Sirviéndome una copa, sigo preguntando. —Me gusta mucho tomar licor de Chambord, uno de los más caros de Vossed. La botella está hecha en oro de 18 quilates, y forjada a mano. Lleva perlas, y más de 30 diamantes en la etiqueta. A simple vista solo notarías una botella brillante pero, si acercas bien la mirada… algo se puede ver. Una exquisitez que no se ve todos los días, eh… —a pesar de mis alardes, mi voz era apagada, como si aquel frasco lleno de alcohol se hubiera llevado todo el brillo de mis palabras.
 
A decir verdad, por dentro pecaba de ser un lugar algo lúgubre. La enfermedad de mi amada también había hecho enfermar la luz del hogar que antes impregnaba cada rincón. 
 
El piano polvoriento, el cual tan sólo el teclado zafaba de aquel descuido. Las distintivas lámparas, los muebles de influencia gótica -como casi todo en la estructura del inmueble-, las velas semi desgastadas descansaban encima de las que ya se habían consumido pero seguían visibles de alguna forma, creando aún más sensación de abandono en el hogar. Pero me gustaban las velas, me daban cierta paz desde que “ella” enfermó… todo parecía tan abandonado como mis palabras en aquel momento. Hogar… no sé si aquella palabra era inapropiada incluso a un lugar tan ampuloso. Pero Goral me conseguía levantar el ánimo, Goral me ayudaba con mi amor dormido. ¿Qué haré ahora sin mi amigo? ¿Qué haré ahora sin mi amor?
 
Miré a Ditanni de reojo, traté que no se me notara el desánimo ante ella. Hablaba a Ditanni para tal efecto pero, era muy difícil.
 
¿Tienes hambre?— me eché un trago de golpe antes de darle tiempo a responderme.

   
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